Archive for 2 diciembre 2008
Hierven las aulas

Estudiantes en pie de guerra, encendidas asambleas de debate y continuas manifestaciones en el último mes. La adaptación a la nueva ordenación de estudios superiores trae de cabeza a un sector de los universitarios españoles. La formación de las futuras generaciones está en juego y debiera ser motivo de inquietud y preocupación ciudadana, por mucho que los medios de comunicación minimicen las protestas estudiantiles contra el denominado proceso de Bolonia, cuyos objetivos son la promoción de la movilidad en Europa de estudiantes, profesores e investigadores, el establecimiento de una valoración de horas académicas por asignatura igual para todos los países europeos, la adopción de un sistema de titulaciones basado en dos ciclos, el fomento de la calidad en la enseñanza y el aprendizaje continuado.
Los distintos gobiernos españoles desde 1999 han intentado abordar una serie de reformas universitarias bajo el nombre de los abstractos principios que se firmaron en la ciudad italiana y todos ellos, sin excepción, han naufragado en el intento ante las suspicacias de los sindicatos, que temen una privatización y una elitización de la universidad pública, dirigida más hacia el mercado que a la producción de conocimiento. Pero lo cierto es que en la actualidad existe una deficiente relación entre el mundo laboral y la universidad. España está a la cola de las universidades de los 17 países más ricos de Europa. Suspendemos en la calidad de los conocimientos y el campo académico y empresarial siguen sin entenderse. No estamos respondiendo a las necesidades del mercado de trabajo. La preparación de nuestros universitarios no se ajusta a lo que demandan las empresas y en caso de que consigan un puesto de trabajo su remuneración salarial está muy por debajo de la que perciben otros universitarios europeos en circunstancias similares.
El tratado de Bolonia es un modelo digno de consideración, pero no es muy realista en España, donde además se quiere aplicar de mala manera. Nuestra Universidad, hoy por hoy, no se come un rosco en este planeta crecientemente globalizado y muy competitivo donde la investigación y la innovación son motores imprescindibles. Estamos lastrando desde las aulas las posibilidades laborales y de crecimiento profesional y económico de los hombres y mujeres del mañana. O hacemos por ser más competitivos y dinámicos, sacudiéndonos la escarcha que anestesia nuestras autocomplacientes conciencias, o hipotecaremos nuestro futuro. Y ya no basta con buenas intenciones, porque de buenas intenciones está empedrado el infierno.
Domingo Puerta Sánchez

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