Archive for agosto, 2008

La vuelta al cole

 

La multitud de frentes abiertos por el Gobierno y la crisis económica se han conjurado para hacer del curso político que ahora comienza un infierno. El otoño que se avecina promete ser calentito y poner en más de un apuro a José Luis Rodríguez Zapatero, que fue uno de los primeros en hacer las maletas y correr a disfrutar de unas vacaciones que terminaron bruscamente el 20 de agosto, con el accidente del avión de Spanair. Salvo de la tragedia de Barajas no se habla de casi nada y los problemas que nos agobiaban desde hace meses e incluso años han quedado como dormidos y apeados de las portadas de los periódicos.

Los malos datos económicos se acumulan, los expertos anuncian que España puede entrar en recesión, la financiación autonómica y los presupuestos generales del Estado están en el aire, las suspensiones de pagos se multiplican, ETA amenaza con un gran atentado en respuesta a los últimos golpes policiales e Ibarretxe sigue empeñado en convocar un referéndum sobre el derecho de autodeterminación de Euskadi para el próximo 25 de octubre. Pero aquí sólo se habla, se escribe, se discute, se especula e, incluso, se hace entretenimiento y espectáculo morboso con el drama personal que supone cada historia de los 154 muertos y 18 heridos del vuelo maldito JK5022. Muchos elucubran sobre las causas del accidente, exigiendo respuestas que tardarán meses en llegar y buscando culpables a los que colgar. Y es que, por desgracia, hay quienes hacen política con el reconocimiento de los cadáveres o poniendo en solfa la seguridad aérea de un país que recibe anualmente a millones de turistas. Pero todo este ruido mediático no debe ocultarnos que el jefe del Ejecutivo ha cateado asignaturas tan importantes como la economía, la justicia y la política exterior e interior. Zapatero, mal estudiante, repite curso con una negra perspectiva de futuro por delante y todo por haber descuidado la gestión económica y vivir de las rentas pasadas en vez de acometer las reformas estructurales necesarias. El presidente engañó a los españoles sobre la gravedad de la situación económica, sabiendo como sabía la que se nos venía encima, pero en lugar de prevenirnos y actuar en consecuencia, negó las evidencias y tachó de “antipatriotas” a quienes advertimos el cambiante signo de nuestra economía. Las medidas anunciadas, insuficientes, forman parte de la política teatral y efectista del mercader de La Moncloa, pero ya no es posible enmascarar las cifras con simulaciones de imagen y cosmética. No se puede engañar todo el tiempo a todo el mundo, por muy buen actor que se sea.

La crisis económica se presenta mucho más virulenta de lo que nos cuentan y el ánimo ciudadano tendrá serias dificultades para encajar los sustos que están por venir y que son fruto de unos gobernantes incapaces de embridar una situación que se les ha ido de las manos. Con los peores datos del paro desde hace años, con las hipotecas asfixiando a las familias, con las cuentas del Estado bajo mínimos, con un crecimiento económico estancado a punto de recesión y con una inflación por las nubes, con todo eso, los sindicatos mantienen una indignante luna de miel con ZP y compañía. Silencio y seguidismo tal vez condicionado porque la crisis no afecta a sus arcas llenas de subvenciones oficiales millonarias. Los sindicatos, abultados los bolsillos, callan y esconden el discurso reivindicativo y la valentona conflictividad que mantuvieron en tiempos del PP. Resulta escandaloso que CCOO y UGT estén silentes en un escenario de 1.200 desempleados al día. José María Fidalgo y Cándido Méndez no están representando bien, ni tan siquiera representando, a los trabajadores. Se han convertido en rémoras del poder. Basta con tomarle el pulso a la realidad cotidiana para ver que algo falla. En el socialista País de las Maravillas insisten en atribuir la crisis a la coyuntura internacional y mirar para otro lado, pero la ciudadanía ya no se cree aquello de que España esté mejor preparada que nadie para hacer frente a esta carrera de obstáculos.

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31 agosto 2008 at 12:41 pm 6 comentarios

Otegi se va a casa

 

Arnaldo Otegi, ex portavoz de la ilegalizada Batasuna, ha abandonado hoy la prisión donostiarra de Martutene tras cumplir 15 meses de reclusión por un delito de enaltecimiento del terrorismo. Es el momento de conocer si el que fuera principal interlocutor de la izquierda aberzale en el frustrado proceso de paz mantiene aún su ascendencia en el mundo radical o pasa a un segundo plano. Todo apunta a que ETA lo considera amortizado y es por eso que tanto su estancia en la cárcel como su salida de la misma ha pasado prácticamente desapercibida.

Pero que Otegi esté en la calle no es un escándalo especial, habida cuenta de que por ahí anda suelto desde hace cuatro semanas un matarife con 25 asesinatos sobre sus hombros. Sin embargo, el vía crucis judicial de Arnaldo Otegi no ha hecho más que comenzar. El batasuno tiene varias causas pendientes y el próximo otoño será juzgado por el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco por un supuesto delito de desobediencia al Supremo al haberse reunido con el lendakari Juan José Ibarretxe, que se sentará también en el banquillo por colaboración. Por esta y otras imputaciones Otegi podría ser condenado a 15 años de prisión. Supongo que ahora la escena política vasca se imitará a sí misma y reeditará una y otra vez su cómodo victimismo en un interminable ciclo de reposiciones del mismo capítulo, mostrando una tozudez rayana en el ridículo. Y es que las fuerzas nacionalistas están más interesadas en sacar réditos políticos azuzando las brasas de la confrontación que en buscar soluciones a los problemas reales de los ciudadanos.

Es mentira que pretendan la consecución de un nuevo marco para Euskadi y les importa un carajo la ampliación de las competencias autonómicas, porque lo único que anhelan es la pura fragmentación social y para eso necesitan de un enemigo común, ficticio por otro lado, contra el que aunar fuerzas y justificar su propia existencia. Saben de buena tinta que en un escenario de tranquilidad se comerían los mocos y sus reivindicaciones anacrónicas y ombliguistas se acabarían diluyendo en el seno de una sociedad plural, abierta y libre. La política vasca ha terminado por convertirse en un eterno Día de la Marmota donde se siguen recitando las mismas cosas y actuando de la misma forma. Cambian los nombres y las caras, sí, pero el insano ensimismamiento, la melancólica nostalgia de una realidad que nunca existió y los sueños de un futuro imposible son los mismos de siempre. No esperemos pues que el punto y final a esta tragicomedia lo pongan unos políticos faltos de responsabilidad e incapaces de un arranque de rebelión moral contra la dictadura de las pistolas.

30 agosto 2008 at 11:50 am 6 comentarios

Hombres de honor

 

Hubo un tiempo en que un simple apretón de manos era sinónimo de sinceridad, lealtad y honestidad. No necesitábamos más para tener la certeza de que no iban a engañarnos. Sin embargo, virtudes como la fidelidad y el orgullo de mantener los principios por encima de las circunstancias y la conveniencia, han ido poco a poco desvalorizándose. Respetar la palabra dada y los compromisos adquiridos ya no se lleva, no está de moda.

El honor, el reducto más íntimo de nuestra conciencia y motor de nuestro actuar, se cotiza a la baja. Es entonces cuando me viene a la cabeza aquella escena de Lo que el viento se llevó en que Escarlata O´Hara, desesperada por el cansancio, el hambre y la pobreza, le propone a Ashley Wilkes, su amor de siempre, huir lejos de Tara, abandonando familia y todo para empezar una nueva vida, porque “en Tara no nos retiene nada”. Él, mirándola a los ojos, contesta: “Nada, excepto el honor”. Un honor que no da dinero, ni poder, ni prestigio social, pero que nos permite dormir sin remordimientos.

Cuando ignoramos ese imperativo interior que nos dice “esto está bien o esto está mal” todo se viene abajo y de esa falta de valores se resienten todas las facetas de nuestra existencia. Hay que estar alerta y no perder jamás de vista la búsqueda del bien y de la verdad, los fines últimos y más altos del hombre. Casi todo es opinable, pero las pocas cosas que no lo son hay que defenderlas a capa y espada.

29 agosto 2008 at 11:36 am 8 comentarios

Italia militarizada

Tres mil militares, repartidos entre Roma, Milán, Nápoles y otras ciudades principales de Italia, patrullan las calles del país con el objetivo de reforzar la seguridad y luchar contra la inmigración ilegal. Esta medida, adoptada por el Gobierno italiano el pasado 4 de agosto, se ha saldado de momento con 37 personas detenidas. Las críticas no se han hecho esperar, a pesar de lo cual Silvio Berlusconi ha mostrado su satisfacción por los “buenos resultados alcanzados” y ha anunciado que el Ejército permanecerá desplegado durante al menos seis meses más.

La militarización de algunas partes del territorio en tiempos de paz resulta inédita en Europa y, además, costosa. La operación bautizada como Ciudades seguras ya ha costado 31 millones de euros al Estado y todo por eludir el necesario aumento de las fuerzas del orden. La polémica, sin embargo, va más allá de un eventual nuevo gasto público y son muchas las voces que consideran la presencia militar en las calles una medida propia de las dictaduras latinoamericanas y un abuso de autoridad impropio e improductivo que roza lo teatral.

La seguridad representa una de las prioridades de los italianos, que conciben el desempleo y la crisis económica como consecuencia directa del aumento de la inmigración y de la criminalidad. Y ese miedo lo explota a la perfección el populista Berlusconi, cuyo discurso de intolerancia y temor al diferente está generando falsos problemas de seguridad. Lamentablemente, esta exhibición de músculo, este juego de los soldaditos, no sirve para detener la degradación de un país que sigue sin enfrentarse a sus problemas reales.

28 agosto 2008 at 12:32 pm 7 comentarios

Esmeralda

 

Durmiendo en una tumbona de la playa soñé con sirenas de larga melena y pose lasciva. También imaginé que yo era un marinero pelirrojo con una pipa en la boca. Mi cuerpo musculoso y cubierto de tatuajes olía a tabaco, cerveza, sudor y salitre. Era un hombre rudo y mi aliento apestaba a pescado. En uno de mis viajes por mares ignotos conocí a una sirena de la que me enamoré apasionadamente bajo un sol de agosto que meaba sus rayos con furia visigoda. Ella me sonrió burlona y fue entonces cuando naufragué en el azul de aquellos ojos. Acaricié sus cabellos y un escalofrío de placer me recorrió el espinazo. Mi rostro barbudo y huesudo, casi patibulario, tornó en gozosa mueca.

“Hace mucho calor aquí”, dijo la sirena sentándose a mi vera sobre la cubierta del barco. Aún recuerdo cómo sus delicadas manos desabrocharon con infinita dulzura los botones de mis ropas desechas y teñidas de sangre reseca. Ante ella apareció un torso poblado de cicatrices. Las besó con ternura y de sus labios salió un “te quiero” limpio y sincero. Le dije que no me creía sus palabras y Esmeralda, que así se llamaba esa criatura angelical mitad pez mitad mujer, se quedó en silencio mirando las nubes. “¿No quieres que te quieran?”, preguntó de repente. “No. Soy una puta calamidad, un gran gilipollas que no merece ser amado”, respondí contrariado.

Permanecimos callados varios minutos o quizá fueron horas, no lo sé. “Pues ahora olvídate de eso y deja que entre en tu vida”, acertó a decir Esmeralda. “Te amo”, repliqué tomándola entre mis brazos. Empezamos a besarnos y entonces desperté. No pude retener por más tiempo a aquella resbaladiza sirena. Se desvaneció. Luego pasaron muchos años. Me hice viejo. Conocí otras mujeres y surqué otros mares, pero no volví a saber de Esmeralda. Y hoy, triste, solo y sin camino, la busco en cada puerto mientras me extingo entre las olas de la desesperanza.

27 agosto 2008 at 11:49 am 9 comentarios

Trabajos que matan

 

Más de dos siglos después de que Francisco de Goya pintara El albañil herido, España se sitúa a la cabeza de la UE en siniestralidad laboral. Cada año mueren en su puesto de trabajo cerca de 1.000 personas en nuestro país, una cifra tercermundista tras la que se esconde un negro panorama de precariedad y temporalidad. Mientras que en España la incidencia anual de accidentes graves en el trabajo es de 92 por cada 100.000 empleados, la media europea está en 78. A la hora de explicar este desfase, hay que apuntar a la falta de mentalización de los empresarios, que hacen prevención como reacción a una desgracia y no como anticipación. Y es que estamos hartos de ver cómo los empleadores prefieren pagar una multa antes que tomar medidas y, en definitiva, a poner la venda cuando la herida ya se ha producido.

Pero las cosas pueden empezar a cambiar. De hecho, hace unos meses el empresario catalán Manuel Macías fue condenado a tres años de cárcel e inhabilitado para ejercer su profesión por no adoptar las medidas de protección en un andamio de Barcelona del que cayeron, en 2003, dos pintores de 34 años que perdieron la vida. Esta sentencia pionera quizá estimule el cumplimiento de las leyes en materia de prevención de riesgos laborales. El reto consiste en integrar la prevención en el proceso productivo y en denunciar la precariedad, la subcontratación y la temporalidad en el trabajo, factores íntimamente relacionados con la siniestralidad laboral. Los sindicatos deberían presionar para que se elaborase una ley integral que impidiera que el empresario de turno pudiera marcharse de rositas ante un accidente grave o mortal.

El otro caballo de batalla son los altos índices de temporalidad, que repercuten negativamente en la formación de los trabajadores, inconscientes muchas veces de los riesgos que entraña su actividad e ignorantes de cómo desempeñar su cometido de forma segura. En este aspecto se llevan la palma las ETT, culpables de la precarización del empleo y responsables de que sus trabajadores estén en un plano de inferioridad salarial y formativa con respecto a sus compañeros de plantilla. En este sentido, una sentencia del Tribunal Supremo ha puesto el dedo en la llaga, al dictaminar que las empresas de trabajo temporal “deben formar al trabajador de manera suficiente y adecuada a las características del puesto de trabajo a cubrir, teniendo en cuenta su cualificación y experiencia profesional, así como los riesgos a los que vaya a estar expuesto”. Bienvenida sea cualquier iniciativa destinada a proteger al sector con más riesgo de padecer accidentes laborales. Sin embargo, mientras algunas empresas no promuevan ningún tipo de formación en salud laboral ni fomenten el trabajo estable, digno y de calidad, seguirá habiendo tragedias.

26 agosto 2008 at 12:25 pm 7 comentarios

Abajo el telón

 

Ayer culminaron en Pekín los Juegos Olímpicos más caros, espectaculares y mediáticos de la era moderna, pero los éxitos deportivos y la buena organización no deben ocultar la realidad de una China obstinada en los errores de siempre. Los activistas de los derechos humanos se quejan, y con razón, de que la labor informativa, atada en corto por la férrea censura del régimen comunista, ha dejado en segundo plano el hecho de que las libertades individuales en el gigante asiático son poco menos que una quimera.

Todos los líderes occidentales, desde George W. Bush hasta José Luis Rodríguez Zapatero, que en otros momentos y contextos se proclamaron encendidos defensores de las libertades democráticas, han agachado la cabeza y callado como putas, dejándose los principios en casa y sumándose a la farsa con alegre despreocupación. Predicar los valores del olimpismo por un lado mientras por el otro el Comité Olímpico Internacional (COI) prohíbe a los atletas realizar declaraciones políticas que incomoden a los anfitriones es un mayúsculo ejercicio de hipocresía. Habrá quien se ampare en la apoliticidad del evento para justificar la falta de libertad de expresión, pero existen derechos inalienables de los que nadie debe ser desposeído bajo ninguna circunstancia.

Beijing 2008, como dicen los cursis en un acto más de sumisión y servilismo, ha concluido y China, cuando ya no mire nadie, seguirá masacrando a sus minorías étnicas, ocupando el Tíbet, persiguiendo el catolicismo, profundizando en su agresivo poder nuclear, aplicando penas de muerte y, en definitiva, engordando su fama de Estado liberticida. La modernización económica no es suficiente para llevar la libertad y la democracia a la mayor potencia demográfica del orbe. Acabados estos Juegos, que pasarán a la Historia por muchas cosas, yo me quedo con la confraternización que en virtud del espíritu olímpico han entablado las más diversas nacionalidades. Lástima que el milagro de entenderse sólo se repita cada cuatro años.

25 agosto 2008 at 12:16 pm 6 comentarios

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EL HOMBRE QUE MIRA

Contemplo el espectáculo de la vida con estupor. Soy un rostro entre la multitud, uno de tantos. Me gusta reflexionar sobre política y actualidad, aunque sea desde la altura de mi orinal y con más voluntad que sabiduría. Pese a todo, no me resigno y opino. ¿Y tú? Espero que también.

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